Desde que te fuiste,tengo sed,y sé que el agua no existe,si no existe la fuente, el río, la botella.Y bebo sin saciarme, ahogado,por el calor que esperan los cuerpos,ligeros y dulces como el tuyo.
Desde que te fuiste,he querido irme yo también,pero en cambio he estado,visitando otras camas,por el ridículo temor a olvidarte,igual que si al dejar de hablar,uno olvidase las palabras.
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